El martes pasado, un grupo de vecinos, referentes de organizaciones sociales y trabajadores municipales nos reunimos en el salón de la biblioteca popular para ordenar las prioridades del segundo semestre. Lo que sigue es un resumen de lo que se conversó, sin vueltas.
La convocatoria surgió después de que varias asambleas barriales dejaran en evidencia un problema concreto: hay proyectos que se superponen y otros que quedan sin dueño. La idea de esta jornada fue poner sobre la mesa cada iniciativa, asignar responsables y evitar que el esfuerzo se diluya.
Participaron doce organizaciones del barrio y dos áreas del municipio. No fue una reunión protocolar; se trabajó con papelógrafos y listas de pendientes, y cada punto se discutió hasta llegar a un acuerdo mínimo.
El primer eje fue la salud comunitaria: se acordó sostener la campaña de vacunación en la plaza central y sumar un puesto fijo de atención primaria los sábados. El segundo eje, educación, quedó enfocado en la refacción del aula de informática de la escuela N° 47, que necesita equipamiento y conectividad.
El tercer eje, cultura federal, propuso recuperar la fiesta del carnaval barrial con talleres de máscaras y música en vivo. Cada eje tiene ahora un referente y un cronograma tentativo, aunque todos saben que los plazos pueden ajustarse.
Quedaron pendientes dos temas que generaron debate: el presupuesto para los materiales de los talleres y la articulación con el programa provincial de voluntariado. Ninguno se cerró en la reunión, pero se formó una comisión chica para avanzar con propuestas concretas antes de fin de mes.
La próxima reunión está prevista para el primer jueves de abril. Quienes quieran sumarse pueden escribir a la biblioteca o acercarse directamente; las puertas están abiertas y el café se comparte.